Uno de los detalles que expresan nuestro dolor por la pérdida es el envío de una corona de flores, un centro o un ramo. Lo más correcto es una corona, pues el círculo simboliza el ciclo de la vida. El envío de flores se debe de hacer pensando en el difunto, en sus creencias y cultura.
Según un algunas culturas “los arreglos florales fúnebres” no se deben enviar a musulmanes, hindúes, ni judíos y es aconsejable enviarlos a budistas, aunque las flores rojas se han de sustituir por blancas, que es el color del luto en el budismo.
Los centros y coronas se acompañan comúnmente de una cinta en la que se escribe un mensaje corto y conciso, el más corriente es “Tu familia no te olvida” o algo similar.
Las flores nunca se llevan al velatorio: siempre se envían por mensajería. Si se envían a la casa particular, es recomendable hacerlo la tarde anterior al velatorio. Como muy tarde, han de llegar antes del funeral. Las especies más comunes en los arreglos florales fúnebres son las flores blancas, los claveles, las rosas, los crisantemos, los lirios, las hortensias, los anturios, las azucenas y las margaritas.



























