Literatura, Cine & Exposiciones

Internacional Exposición”La muerte como inspiración”
Lunes, febrero 6th, 2012

La exposición 73x73x273, medidas de un nicho estándar, reúne a 27 artistas en torno a la ausencia de la vida

, hace suponer que dentro todo va a ser bastante más lúgubre y fúnebre, que el lugar va a oler a incienso y velas rojas de camposanto en el mejor de los casos, y a podredumbre de crisantemos y claveles si hay menos suerte. 73x73x273 son las medidas de un nicho estándar, de esos de hormigón que ahora ya se venden por módulos y van a los cementerios en camión, como las dovelas de un viaducto del AVE.

La muestra, que se inauguró el jueves pasado en la iglesia de la Universidade de Santiago, junto a la praza de Mazarelos, viajará en marzo a la capilla de Santa María de Lugo y lleva por sobrenombre aclaratorio uno de los habituales eufemismos referidos a la muerte: “A irmá do sono”. Claramente la hermana mayor, o la que al final siempre se sale con la suya, y que además, según el propio texto de presentación de este compendio de obras dispares, algunas de ellas rescatadas de otras muestras, es “consustancial a la vida, sin cuya existencia no tendría razón de ser”. Fátima Otero, comisaria junto con Cristina Carballedo, tiene grandes esperanzas en el éxito de la exposición por su temática, “muy seductora”, que vuelve sobre “una cuestión muy presente en la cultura gallega, que en el siglo XX y en el XXI nos empeñamos en convertir en tabú” mientras que “con ella se convivía sin ningún problema en la Edad Media”.

ANXO IGLESIAS

La muerte es el nexo común, a veces parece que traído por los pelos, de las obras que forman parte de esta muestra colectiva

La muerte es el nexo común, a veces parece que traído por los pelos, de las obras que forman parte de esta muestra colectiva. En algunos de los artistas presentes en ella, como Ana Soler, “es un tema muy recurrente”, recuerda Otero. Esta vez, con una pequeña selva de tijeras, buena parte de ellas de barbero, que cuelgan del techo dispuestas en ristras, atadas con tanza, Soler quiere representar el “miedo permanente, la amenaza ante la muerte sobrevenida en cualquier instante”. Por su parte, Xurxo Oro Claro aporta las figuras metalizadas de un padre y su hijo, que camina con correa, como un can. Más que la ausencia de vida, lo que se expresa es un flagrante maltrato infantil que bien podría derivar en o hacer desear la muerte.

Pero entre los creadores reunidos para esta cita, con toda la intención coproducida por la Universidade de Santiago y la Diputación de Lugo en iglesias, y en el caso de Santiago “en una ciudad fundada en torno a un enterramiento”, también están Antón Lamazares, Paco Pestana o Xurxo Lobato y sus pasionales y sangrantes vírgenes barrocas. Pamen Pereira ha colgado su chaqueta que llora cera. Eduardo Valiña desperdiga su escenografía de la matanza. E Ignacio Pardo muestra a ras de suelo su vídeo en vaivén de un cuerpo femenino sumergido en paz, como si la muerte fuese en realidad un regreso “al origen de la vida”, una vuelta “al placer perdido de sumergirse en el líquido amniótico”. También podría ser formol.

Algo más adelante, en el itinerario giratorio, una escultura de Ramón Conde representa a la muerte como una maternidad, acunando a un niño en sus brazos descarnados. Es la idea del eterno retorno. Y el fotógrafo Manuel Sendón contribuye con tres hermosas estampas rurales que, de tan cotidianas, ya ni se aprecian. Son dos puertas y un poste, carcomidos por la intemperie, que sirven habitualmente de soporte de las esquelas o notas necrológicas que las empresas funerarias suelen grapar en los lugares más transitados de los pueblos. En las tres imágenes solamente se ven madera, grapas oxidadas e infinitas esquinas blancas de sucesivos folios arrancados. Pero se adivina, después de mirar un rato, por un teléfono que empieza por 988 y un topónimo despistado, que se trata de algún lugar de Verín.

Fuente: http://ccaa.elpais.com

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Libro Los inmortales
Martes, enero 17th, 2012

«Os recuerdo que los hombres y las mujeres morían, es decir, desaparecían de la realidad después de vivir unos pocos años, cantidades de tiempo insignificantes.»

Los inmortales

Manuel Vilas

Año 22011. El descubrimiento en la Galaxia Shakespeare de un manuscrito,Los inmortales, suscita el interés y la indignación de los estudiosos de aquella lejana galaxia: seres perfectos, descendientes de los humanos, pero inmortales. A medida que los shakesperianos descifran el manuscrito, ven amenazada su certeza de que el humano terrestre vivió en un invierno de la evolución, azotado además por la miseria, la enfermedad y la muerte.

Pero ¿qué puede contener el manuscrito que aconseje su destrucción inmediata? En Los inmortales se describen las extravagantes andanzas de unos personajes elegidos para la inmortalidad: Manuel Vilas, que va a asistir a una reunión de poetas en la Luna en el año 2040; Ponti (de Pontífice, en referencia al papa Juan Pablo II), que viaja con Mother T (la madre Teresa de Calcuta); Pablo y Vin (Picasso y Van Gogh); Saavedra, protagonista de esta historia, un ser vitalista y poliédrico que esconde la inmortalidad del mismísimo Miguel de Cervantes; y el inolvidable Corman Martínez, el último comunista.

Con una estética posmoderna en la que la alta cultura se degrada y en la que son inseparables lo cómico y lo trágico, lo solemne y lo patético, Los inmortales construye, por medio de la imaginación y el sentido del humor, una defensa contra todos los temores derivados de la condición humana.

Fuente: http://www.alfaguara.com/

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El Carretero de la Muerte de Selma Lagerlöf
Sábado, diciembre 31st, 2011

Mejor que irse a la tumba es leer un libro al final de año, les dijo el abuelo a sus nietos cuando ya estos pillines veían el final de sus días en él. Sin embargo como un castigo moral por esa idea mal pensada les encargó que fueran al Centro Cultural Vito Alessio Robles y buscaran en la biblioteca, en sus importantes acervos de donaciones, uno de los libros que lo habían marcado y que desde antaño, allá en su niñez, lo tuvo en su biblioteca personal hasta que lo perdió.

El libro se titula El Carretero de la Muerte de la novelista sueca Selma Ottiliana Lovisa Lagerlöf, conocida en el ámbito literario con el nombre de Selma Lagerlöf, nacida en la ciudad de Marbacka, Suecia en 1858 y fallecida en 1940.

La autora es una escritora de cuentos y novelas y los nietos del abuelo tuvieron la oportunidad de charlar con la bibliotecaria Esperanza Dávila Sota, quien los recibió con toda la amabilidad y la amistad que se puede conceder a los niños en estos días plenos de felicidad y algarabía post navideña, cuando ya el año 2011 está por despedirse y se escuchan sus últimos estertores.

EL TEMA FILOSÓFICO DE LA VIDA EN LAGERLÖF

Haciendo hincapié en que Selma Lagerlöff es una escritora de sepa católica, Esperanza Dávila les dijo: Aunque la autora podríamos pensar que está muy lejos de nuestro Continente y lejos de los mexicanos porque es de origen sueca, fue reconocida con el Premio Nobel de Literatura 1909, eso le dio la universalidad a toda su obra.

“Y recordemos, niños, lectores, adultos, que fue una maestra hasta que descubrió su vocación por la literatura. Se cuenta que desde muy niña nació con una lesión en la cadera lo que le impedía participar en los juegos infantiles y no lo digo por ustedes niños, sino porque todo su tiempo libre lo dedicó a leer libros y a escuchar cuentos.

“Principalmente su abuela paterna que la introdujo en las leyendas donde se mezclaban elementos cristianos con paganos en un mundo lleno de romanticismo y mística, tan diferente al nuestro y harto diferente como el que ustedes vivirán en el futuro, les dijo a los niños que por cierto se llaman Juan Cercas y Adolfo Distas.”

EL CARRETERO DE LA MUERTE

Pero entrando de lleno al libro recomendado por el abuelo, que por cierto este se llamaba don Gaudencio Cercas. La novelita El Carretero de la Muerte es una obra escrita con un estilo netamente piadoso, es decir, con principios religiosos y morales de alta calidad.

Es una historia conmovedora, alucinante y sublime donde se entabla la lucha entre el bien y el mal, entre la pureza y la corrupción, entre la vida y la muerte. Al respecto les dijo Esperanza Dávila a los niños: “La muerte es igual en todas partes pero las leyendas sobre la muerte no son iguales, tienen que ver con la idiosincrasia del país y la identidad. Nosotros los mexicanos tenemos otras leyendas sobre la muerte, otros símbolos como las famosas catrinas de Posada, las calaveras por los días de muertos para burlarse y de alguna manera señalar ciertas características de algunos personajes conocidos”.

“Y no hablemos de un país como Suecia donde no tenemos antecedentes sobre cómo es la muerte por allá, sin embargo, el lenguaje de Selma Lagerlöf es el de una escritora católica y sus temas son universales”.

“Y precisamente El carretero de la muerte trata temas profundos sobre la muerte y el personaje principal que está muriendo no quiere morir a la hora de la última campanada del año porque no quiere ser el que reemplace al carretero que debe recoger todos los muertos durante todo el año. Una leyenda sueca en la que Selma construye una novela que es fácil de leer y atractiva y al mismo tiempo trata los temas universales que atañen al hombre”.

Peregrino eterno

El Carretero de la Muerte es el peregrino eterno, erguido siempre en su espectral y desvencijada carreta, camina sin cesar por todos los senderos de la vida, haciendo alto únicamente donde se halla la muerte. Cobija en el fondo de su destartalado armatoste las almas que han de ser purificadas por medio de sincero arrepentimiento, hasta quedar completamente acrisoladas y puedan elevarse, límpidas, a las alturas de la Eternidad: a Dios.

Una novela basada en una leyenda sueca que podría tener, niño, alguna semejanza con las nuestras leyendas también de carrosas y armatostes que a principio del siglo XX vagaron por las calles de Saltillo espectralmente y que quizás lo sigan haciendo sin darnos cuenta.

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